Defensores del Evangelio

LAS NUEVAS REVELACIONES DE DIOS


Hoy se dicen MUCHAS cosas sobre Dios; pero, ¿Qué tanto de todo lo que se dice es verdad? ¿Quién habla de parte de Dios? ¿Es la televisión cristiana con todo ese resplandor, brillo y ruido? ¿Es el evangelista #1 con “su revelación de Dios, grandes declaraciones de poder y poca necesidad por la leche no adulterada tal como se encuentra en la Biblia?

¿Es el pastor de la mega-iglesia que planea hacer una Iglesia tan informal y desalarmante que las multitudes vayan sin temor de que se les requiera que cambien? ¿Es el consejero cristiano que parece conocer más de Freud que de Cristo y sus Apóstoles?  



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El Cristianismo se ha convertido  en algo no muy  diferente a un circo, donde las celebridades cristianas son como vendedores de boletas llamando nuestra atención para que nos paremos y compremos una boleta para asistir “al mayor espectáculo de la tierra”. 

¡Demasiados llamándonos a ponerles atención, demasiados reclamando tener una revelación de Dios!, pero, ¿Quién tiene la revelación de Dios? La respuesta es simplemente esta: ¡Nadie! La revelación de Dios no se encuentra en un hombre, un movimiento o una iglesia. Una revelación de Dios es encontrada sólo en la Palabra de Dios: La Biblia.

Pero tú me podrías decir: Nosotros llevamos Biblias con nosotros, nosotros citamos textos de la Biblia, nosotros usamos nuestras biblias, así que, ¿Cuál es el problema?

Mi amigo, la Biblia no es para ser usada, es para ser estudiada, y es estudiada para someternos a ella. Muchos sermones y creencias de hoy usan suficiente Biblia sólo para justificar sus experiencias y opiniones. Cuando el Cristianismo es  verdaderamente saludable, la Biblia determina cual de nuestras experiencias puede ser justificada y cual no.

El hombre que verdaderamente habla de parte de Dios no se conoce por su griterío, ni por sus visiones, ni por sus sueños, ni milagros, ni revelaciones de Dios, sino que se conoce por su fiel estudio de la Escritura, su fiel sumisión a la Escritura y su fiel exposición de la Escritura, de modo que el rebaño de Dios pueda ser alimentado.

¿Te has dado cuenta  que mucho de lo que es enseñado hoy esta basado en experiencias, sentimiento y supuestas palabras de Dios, que son recibidas a través de caminos milagrosos como son sueños, visiones y voces interiores?
  
¿Haz notado que mucho de lo que es enseñado hoy esta basado en los últimos libros de nuestros “predicadores del momento”, expertos en crecimiento de la iglesia y otras celebridades cristianas?

El otro día visité una librería cristiana en un centro comercial. Había innumerables estanterías conteniendo miles de volúmenes de auto-ayuda, psicología Cristiana y consejería… ¡10 pasos hacia una vida mejor!, ¡Tu mejor vida hoy!... finanzas… novelas… poesía… y ¡música! Pero para mi consternación, sólo dos pequeñas estanterías estaban dedicadas al estudio y la interpretación de la Palabra de Dios.

Todo esto me recuerda las palabras del profeta Amos: 11 He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. 12 E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el este discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán”. (Amos 8:11-12).

¿No parece esto ser una cercana descripción del cristianismo contemporáneo? La Iglesia y los cristianos  alrededor de nosotros parecen estar cayendo en esto. Los cristianos corren hacia y a través del país y a través de los vuelos, buscando una “palabra” de Dios, una nueva revelación que resolverá sus problemas, un nuevo maestro que dará todas las respuestas, precisamente, de la manera que ellos la quieren oír.  Esto nos recuerda otro texto de la Escritura: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán muchos maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4:3-4).

¿Cuál fue la receta de Pablo cuando tal terrible mal sobreviniera a la Iglesia? Simplemente este: ¡Predica la Palabra, está insta a tiempo y fuera de tiempo; refuta, reprende, estimula con toda paciencia y doctrina!  Por esta importante razón, este blog esta dedicado a la interpretación y el estudio de la Palabra de Dios.

No estamos buscando nuevas palabras de Dios, rápidas soluciones para viejos problemas o cosas que hacen que nuestras emociones salten de gozo. Estamos buscando interpretar correctamente la Palabra escrita de Dios y para someter nuestras vidas a esta, en obediencia y devoción.  Sé que esto no suena tan tentador comparado a las grandes declaraciones de otras voces tan frecuentemente oídas en la Cristiandad de hoy, pero recuerda que nuestro “comezón de oír" quiere escuchar aquello que no siempre es lo mejor y que lo que hace que nuestra carne sienta “hormigueo” con excitación y baile de jubilo, no siempre es la obra de Dios.